HABITAT
ALIMENTACIÓN Y MEDIO AMBIENTE

Polen de abejas

El polen de abejas es uno de alimentos más completos a nivel nutricional que existen. El polen es material reproductivo que las abejas extraen de las flores. Una combinación de 250 sustancias esenciales que las abejas trasladan en sus alas y patas desde las flores hasta la colmena. Se trata de un alimento único del que nos podemos beneficiar sin perjudicar a las abejas si el apicultor lo recolecta de forma sustentable o simplemente del excedente que ellas no utilizan.
Publicado 18 de enero de 2022
Por: Marina Martelli
Gránulos de polen
Foto: archivo personal

POLEN. El tesoro secreto de las abejas

La primera vez que me hablaron del polen fue en 1997, en Buenos Aires, cuando me atendí con un médico naturista que me lo recomendó para mejorar la digestión. En esa época lo tomaba disuelto en jugo de naranja o agua. Años más tarde conocí a otro médico naturista que me lo volvió a recomendar y lo volví a consumir por un tiempo. Hace unos cuantos años, luego de empezar a sentirme muy cansada y con problemas digestivos otra vez, lo volví a reincorporar dentro de mi alimentación una o dos veces al año.
La FAO (el Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación) considera que las abejas se encargan de polinizar el 70 por ciento de las plantas de las que depende el abastecimiento de alimentos de la mitad de los países del mundo. Los granos de polen son microscópicos, las abejas recolectan millones de estas partículas microscópicas conectándolas con néctar y conforman los gránulos visibles de polen.
No es un suplemento de laboratorio, el polen es un súper alimento que viene de la naturaleza en estado puro y del que nuestro cuerpo puede absorber todas sus propiedades. Está compuesto por 250 sustancias incluyendo aminoácidos, lípidos, vitaminas, flavonoides, enzimas y co-enzimas, macro y micronutientes. El polen contiene un 22,7% de proteínas incluyendo un 10,4% de aminoácidos esenciales como lisina, metionina, valina y triptófano, entre otros.
Las abejas utilizan el polen para fabricar “pan de abeja” que es con lo que se alimentarán las larvas. Una vez dentro de la colmena las abejas compactan el polen en las celdas apretándolo con sus cabezas, luego lo cubren con una fina capa de miel y se genera una fermentación anaeróbica.
El apicultor puede recolectar los granos al poner un dispositivo de recolección que se llama “cazapolen” justo en las entradas de las colmenas. Las abejas pasan por rendijas pequeñas y dejan caer parte del polen que se almacena en un cajoncito en la base de la colmena.
La recolección suele hacerse solo en primavera y verano que es cuando entra más polen a las colmenas. El dispositivo se va rotando por las diferentes colmenas para no debilitar a las colonias.
El polen extraído pasa por un proceso de secado que se puede hacer simplemente en un lugar fresco y ventilado o en deshidratadoras a baja temperatura.
El polen fresco se envasa al vacío y se mantiene refrigerado. Esta variante es más cara pero conserva mejor su sabor y propiedades.
Para asegurarnos que el polen es de buena calidad los gránulos deben presentar variaciones de color.
Foto: archivo personal

Beneficios de incluir polen en tu alimentación:

  • Ayuda a regular las defensas y combatir el envejecimiento celular gracias al aporte de vitaminas del grupo B (todas menos la B12), vitamin C, D y E, 11 enzimas (rutina, diataza, fosfatasa, etc), carotenoides, 22 aminoácidos, ácidos grasos y 60 variedades de minerales como el calcio, cobre, oro, iodo, hierro, magnesio, manganeso, fosforo, potasio, selenio, zinc, entre otros.
  • Un gramo de polen contiene de 5 a 7 veces más proteína (de fácil asimilación) que un gramo de carne, huevo o queso.
  • Aporta antioxidantes que ayudan a combatir los radicales libres.
  • Incrementa el deseo sexual, mejora la presión arterial y la circulación de la sangre en todo el cuerpo.
  • Ayuda a desarrollar músculo y a una recuperación rápida luego del ejercicio físico.
  • Está bueno para desportistas pero también para personas mayores que van perdiendo fuerza con los años.
  • Mejora las condiciones alérgicas al reducir la estamina en el organismo.
  • Equilibra el sistema nervioso.
  • Alivia los síntomas de la diabetes tipo 2 al restaurar las deficiencias metabólicas y minerales.
  • Mejora la digestión al reparar las vellosidades intestinales (intestino permeable), mejora la constipación, colitis, sinusitis, asma, y bronquitis.
  • Ayuda a la desintoxicación.

¿Cómo elegir el polen?

Lo ideal es el polen fresco pero para la mayoría de los consumidores eso no es posible.
Al comprar el polen debemos fijarnos que el proceso de secado haya sido a una temperatura no mayor a 38ºC (96ºF). El secado a baja temperatura es necesario para que el polen conserve todas sus propiedades nutricionales. Se lo deja solo con el 10% de humedad, o menos, para que no se pudra.
La mejor manera de conservarlo es el freezer, no se congela gracias a que no contiene demasiada agua. Guardado en el freezer puede durar unos 10 a 12 años perfectamente.
Una forma de saber si el polen es de buena calidad es comprobando que los gránulos varían de colores del amarillo pálido al amarillo intenso pasando por el naranja, azul, verde seco y hasta gris.
Constatar de que provenga de apicultores responsables con las abejas y el medio ambiente.
Siempre comprarlo en gránulos. Evitarlo en forma de grajeas o polvo ya que puede estar mezclado con otras sustancias. Tampoco comprar polen procedente de China ya que no suelen cumplir con las normas básicas del cuidado de las colmenas y del medio ambiente.

¿Cómo consumirlo?

Empezar con ¼ (o menos) de cdta diaria por un tiempo hasta llegar a una cucharada por día.
Está bueno tomarlo unos tres meses y hacer descansos. La mejor época es de invierno a primavera y/o de verano a otoño. Se pueden hacer dos tomas de tres meses al año perfectamente.
Pueden consumirlo tanto niños a partir de 5 años como adultos.
Para los niños no sobrepasar la cucharadita diaria.
Los adultos pueden tomar hasta una cucharada sopera por día.
Queda muy bien en los jugos de vegetales, limonada, en licuados o en postres sin cocción. También suelo usarlo como acompañamiento del porridge por la mañana o con kéfir de leche.
Si se disuelve un poco en un medio líquido o húmedo se asimilan mucho mejor sus propiedades. Otra forma de consumirlo es triturarlo en seco para hecharlo en forma de polvo en el momento de servir un plato. O masticarlo bien antes de ingerirlo.

Contraindicaciones

Se recomienda empezar a tomarlo en dosis muy bajas para estar seguro. Quienes padecen de alergias severas solo pueden probarlo bajo supervisión médica.
Marina Martelli
Creadora de Hábitat. Marina se especializó en periodismo gastronómico y producción de fotos durante 15 años en Buenos Aires, Argentina. Actualemente vive en Houston, Texas. Desde el 2015 es asesora de nutrición holística y se dedica a atender consultas, da clases de cocina energética, charlas sobre alimentación y vida sustentable, clases de yoga y meditación. En su tiempo libre escribe ficción, dibuja, estudia, explora la fotografía y disfruta la vida junto a su pareja y su hijo.