Versátil, con un delicado sabor a nuez, cada semilla contiene un concentrado de nutrientes listos para que nuestro cuerpo se revitalice. Un alimento que podemos incorporar varias veces a la semana como parte de una alimentación más saludable.
Publicado 24 de noviembre de 2020
Por: Marina Martelli
Semillas de chíaFoto: archivo personal
La casi extinguida chía
Las antiguas civilizaciones de México las usaban para incrementar su energía en la vida cotidiana y, especialmente, las consumían para luchar en las guerras. Eran tan importantes como el maíz y los porotos (frijoles). Eran tan valiosas que los tecuexes, una etnia semi-nómada mexicana, las usaban para pagar tributos a los aztecas (mexicas), también se usaban como ofrenda a los dioses en los días de fiesta. Al principio se recolectaban de plantas salvajes. Más tarde, los tlaxcaltecas y los otomíes empezaron a domesticar las plantas y se convirtieron en uno de los alimentos más importantes de la economía mesoamericana. Durante la época de las colonias españolas el cultivo de chía fue desapareciendo hasta quedar relegado a zonas aisladas de México, Guatemala y El salvador. Recién en 1990 un proyecto experimental en el noroeste de Argentina devolvió a la chía la dignidad que se merece.
Propiedades nutricionales
De las familias de las Salvias, la chía, o Salvia hispanica (Linneo, 1753), es una planta herbácea annual de flores blancas o púrpuras que florece entre julio y agosto en el hemisferio norte. Sus semillas, ricas en mucílagos, aportan aceites grasos esenciales como el Omega 3, proteínas, calcio, boro (que ayuda a fijar el calcio en los huesos), potasio, hierro, fibras solubles e insolubles, antioxidantes y oligoelementos. Las semillas de chía son similares a las semillas de lino pero contienen menos cadmio y más zinc. Por lo cuál está bueno consumir ambas semillas o irlas alternando. En México también pueden utilizarse en la preparación de pinole en lugar del maíz (una harina que se consume en forma de bebida). Los brotes tiernos de la planta se utilizan como la espinaca, cruda o cocida, y se suele agregar en ensaladas. Siempre conviene elegir semillas de chía que vengan de cultivos orgánicos.
Beneficios de las semillas de chía
Ayudan a regular el azúcar en la sangre.
Son energizantes.
Sacían y regulan el apetito, muchas personas las consumen para bajar de peso.
Mejoran la digestión y el tránsito intestinal.
Bajan el colesterol “malo” (LDL) y mantienen las arterias saludables.
Mejoran el funcionamiento del cerebro y reducen la hipertensión.
Ayudan a disminuir los antojos por lo dulce. Ideal para los niños que suelen preferir los dulces a los alimentos salados.
La mejor forma de obtener los nutrientes de las semillas de chía es mediante su remojo.Foto: archivo personal
¿Cómo incorporar las semillas de Chía?
Para poder asimilar mejor sus nutrientes siempre debemos molerlas o hidratarlas en agua u otro líquido como una leche vegetal. Cuando las combinamos con algún líquido las semillas se abren y desprenden una gran cantidad de mucílago creando una especie de masa gelatinosa. Cada semilla puesta en un líquido puede expandirse hasta 9 veces. Da mucha sensación de saciedad y por eso puede ayudar a bajar de peso, además de regular el tránsito intestinal en casos de constipación o “intestino perezoso”. Se pueden consumir en licuados o jugos, "agua de chía", puddings o mermeladas de chía sin azúcar. Otras formas es dentro de sopas, snacks y postres saludables sin cocción. Si el propósito de su consumo es nutricional no recomiendo cocinar la chía ya que perderá sus nutrientes, en especial sus ácidos grasos y sus vitaminas. Es importante no pasarse de unas tres cucharadas diarias de semillas ya que al contener tanta fibra pueden producir hinchazón y gases.
Chía hidratada
Esta receta la uso para incorporar la chía a los licuados de la mañana. Tenerla lista de antemano nos ahorra bastante tiempo.
En un frasco pequeño colocamos 3 cdas de semillas de chía y una taza de agua filtrada. Mezclamos con energía unos segundos hasta que veamos que las semillas empiezan a suspenderse en el agua. Esperamos de 10’ a 15’ antes de usarla. Para conservarlas tapamos el frasco y lo guardamos en la heladera. Duran perfecto de 5 a 6 días.
Aceite de semillas chía
Los aceites prensados en frío de algunas plantas como el aceite de cáñamo, el aceite de onagra, el aceite de lino y el de chía son excelentes para incorporar en nuestra alimentación. Su consumo mejora la digestión lubricando los intestinos, fortaleciendo las membranas celulares y nutriendo los tejidos. Siempre debemos fijarnos que los aceites sean prensados en frío para asegurarnos que conservan sus propiedades. Este tipo de aceites se deben consumir en frío, por ejemplo en ensaladas o como toque final en un plato. Si se calientan pierden sus propiedades.
Chía pudding. Otra forma de comer las semillas de chía es mezclarlas con leche vegetal.Foto: archivo personal
Recetas:
Pudding de Chocolate con semillas de chía
Mermelada sin cocción
Agua de chía
Marina Martelli
Creadora de Hábitat. Marina se especializó en periodismo gastronómico y producción de fotos durante 15 años en Buenos Aires, Argentina. Actualemente vive en Houston, Texas. Desde el 2015 es asesora de nutrición holística y se dedica a atender consultas, da clases de cocina energética, charlas sobre alimentación y vida sustentable, clases de yoga y meditación. En su tiempo libre escribe ficción, dibuja, estudia, explora la fotografía y disfruta la vida junto a su pareja y su hijo.