En los últimos años se puso de moda inculcar el hábito de tomar agua a toda hora. Sin duda tomar agua es beneficioso ya que nuestro cuerpo está formado por un gran porcentaje de líquido y el agua es necesaria para no deshidratarnos. Pero un exceso de agua también puede llegar a ser peligroso y es aquí cuando necesitamos entender una vez más que todos somos distintos y tenemos necesidades distintas de acuerdo a nuestra altura, peso, edad, alimentación, actividad física y si estamos en un ambiente húmedo o seco.
Publicado 14 de enero de 2022
Por: Marina Martelli
Foto: Wikipedia
¿Qué es estar hidratado?
Estar hidratado es fundamental para mantener una óptima función de los órganos. Si estamos hidratados la piel se ve más luminosa y la boca se siente fresca y humectada. Aunque no quiere decir que atiborrarse de agua sea la solución mágica para estar saludables. Desde el punto de vista de la medicina estar hidratado significa tener un balance óptimo de electrolitos y de agua en el cuerpo. Para mantener ese equilibrio no necesitamos estar tomando agua todo el día a no ser que estemos bajo el sol radiante, un día de calor extremo, y/o una actividad física extenuante. Hay que tener en cuenta tanto factores físicos como medioambientales. Una persona de mediana edad que pesa 100 kilos y camina 10 kilómetros por la montaña durante todo el día va a necesitar mucha más cantidad de agua que una persona que pesa 56 kilos y se pasa el día trabajando en la computadora dentro de su casa con la temperatura ambiente justa para sentirse a gusto.
La cantidad de agua que necesitamos por día también depende de nuestra salud y edad. Alguien con piedras en los riñones, o que a sufre un episodio de diarrea o de vómitos o de fiebre alta va a necesitar mucha más agua que alguien que está saludable.
La sensación de sed decrese con la edad, las personas mayores deben tener un control más metódico de cuánta agua tomar, mientras que los niños tienen una capacidad natural para sentir cuándo su cuerpo está necesitando agua.
¿Qué son los electrolitos?
Los electrolitos como el sodio, el potasio y el magnesio son sales minerales presentes en los fluidos del cuerpo (sangre, orina y plasma). Son indispensables para que haya un balance en el organismo y el buen funcionamiento de los músculos, los nervios, el cerebro y el corazón.
Si uno toma más agua de lo que nuestros riñones pueden excretar los electrolitos de nuestra sangre empiezan a diluirse y se puede tener síntomas de exceso de agua.
Tomar una gran cantidad de agua en un periodo corto de tiempo puede generar una hiponatremia una intoxicación por agua. Si los niveles de sodio en la sangre bajan a cero se inflama el cerebro y se tiene una descompensación. Usualmente los síntomas empiezan con dolor de cabeza que no se va.
Gota de agua. Foto: Archivo personal.
7 Tips para saber cuándo y cómo tomar agua:
La sed es un indicador de que estamos deshidratados. Lo ideal es no llegar a sentir sed. Es recomendable tomar el primer vaso apenas nos despertamos y luego tomar más agua, de a sorbos, durante la mañana y la primera hora de la tarde. Si a la noche tomamos mucha agua luego nos despertaremos en el medio de la noche para ir al baño.
Muchas veces las personas no sienten que están deshidratadas y ahí deben tener en cuenta las condiciones que la rodean, no es lo mismo dar un paseo a pleno sol un mediodía que estar sentado toda una tarde leyendo a la sombra un día fresco de primavera. O, no es lo mismo comer una comida extra salada o almorzar un caldo de vegetales sin sal. Otro indicador fiel de necesidad de agua es cuando la lengua se pega al paladar.
El agua es la principal fuente de hidratación pero, también, si tomamos un té de hierbas o una sopa de vegetales estamos añadiendo más agua a nuestro organismo. Absorbemos agua de las frutas y los vegetales.
Se recomienda tomar agua fuera de las comidas para no diluir el ácido del estómago y ayudar al proceso de digestión. Media hora antes y media hora después de comer se puede seguir consumiendo agua de a sorbos.
Otra forma interesante es calcular el peso corporal en libras y dividirlo a la mitad. Esa cifra indica un promedio de onzas por día. Por ejemplo, para mi peso que es de 100 libras (45 kilos), necesito 50 onzas (1.500 ml) de agua por día (unos 6 vasos medianos de agua al menos) y todo dependerá de mi actividad física, temperatura ambiental, de la comida que ingiera, etc.
Optar por instalar un filtro de agua en casa para poder beber agua pura. El agua del grifo y el agua embotellada son perjudiciales para la salud. El agua embotellada contiene partículas de plástico que dañan nuestro organismo además de que estamos perjudicando al medio ambiente. El agua de grifo, depende de la ciudad o zona en que vivamos, suele estar llena de cloro, agroquímicos, microplásticos, plomo y arsénico entre otras sustancias tóxicas. En el caso de que consumamos agua filtrada debemos asegurarnos de consumir electrolitos de forma regular. Cocinar con algas, usar miso, agregar una pizca de sal marina o un compuesto de sales minerales, ayuda a la hidratación.
Si estamos acostumbrados a tomar bebidas con concentración de electrolitos como el Gatorade (luego del ejercicio físico intenso o una larga caminata en verano) debemos saber que la mayoría están compuestas de otros ingredientes que no son saludables como azúcar o edulcorantes, colorantes, conservantes, etc. Elegí electrolitos que sólo contengan tres ingredientes: sodio, magnesio y potasio, usualmente vienen en sobres individuales para disolver en una botella. Para darle sabor le podemos agregar jugo de limón exprimido. También podemos reemplazar estas bebidas con agua de coco natural (si es agua de coco embotellada comprobamos en los ingredientes que no lleve azúcar agregada, ni otros aditivos), jugo verde o licuados vegetales con leche de semillas. Si estamos acostumbrados a bebidas calientes podemos tomar caldos y sopa de miso con alga wakame o arame que ayudan a la remineralización. De todas formas siempre además debemos consumir agua pura en lo posible de a sorbos.
Creadora de Hábitat. Marina se especializó en periodismo gastronómico y producción de fotos durante 15 años en Buenos Aires, Argentina. Actualemente vive en Houston, Texas. Desde el 2015 es asesora de nutrición holística y se dedica a atender consultas, da clases de cocina energética, charlas sobre alimentación y vida sustentable, clases de yoga y meditación. En su tiempo libre escribe ficción, dibuja, estudia, explora la fotografía y disfruta la vida junto a su pareja y su hijo.