HABITAT
ALIMENTACIÓN Y MEDIO AMBIENTE

Intestino permeable

Se llama intestino permeable cuando en el intestino delgado se generan pequeños pasajes entre las células epiteliales que lo tapizan. A través de estos pasajes, o aberturas, pasan a la sangre toxinas, microbios, virus y partículas grandes de comida sin digerir que provocan todo tipo de trastornos.
Publicado 14 de enero de 2022
Por: Marina Martelli

La salud depende de una buena digestión

El sistema digestivo está preparado para triturar el alimento que consumimos en pequeñas partículas. A través de la absorsión de los nutrientes que nos aportan estas pequeñas partículas de comida es que podemos desarrollar la energía necesaria para estar vivos y saludables. Las proteínas se transforman en aminoácidos, los hidratos de carbono en glucosa, fructosa o galactosa, y las grasas y los aceites en ácidos grasos y glicerol, también absorbemos agua, vitaminas y minerales. Para tener una buena digestión nuestro cuerpo debe ser capaz de producir suficientes enzimas digestivas, acidez estomacal y actividad peristáltica (el movimiento de los músculos de los intestinos que hacen que el bolo alimenticio se mueva) y de absorber con éxito los nutrientes de los alimentos.

Intestino delgado y absorción

En el intestino delgado ocurre el 90% de la digestión. Es donde se produce la mayor absorción de nutrientes. El resto se procesa entre la boca, el estómago y el intestino grueso. El 70% de nuestro sistema inmune se encuentra en los intestinos por lo cuál para tener un sistema inmune equilibrado, que le pueda hacer frente a enfermedades e infecciones, debemos tratar de tener una buena salud intestinal.
El intestino delgado está recubierto por células epiteliales, o microvellocidades, que absorben los nutrientes y pasan al torrente sanguíneo. En la absorción de nutrientrs también son fundamentales las bacterias que ayudan a sintetizar algunas vitaminas. Las grasas pasan a través de las vías linfáticas a las venas subclavias. Las venas portas llevan la mayor parte de los nutrientes al hígado que depura el líquido lechoso en sangre. Al hígado llegan azúcares simples, aminoácidos, glicerol, vitaminas y sales minerales. De alguna forma se puede decir que el hígado es el que almacena, procesa y distribuye nutrientes al resto del cuerpo.
Cuando comemos alimentos de mala calidad, azúcar, harinas de mala calidad, más el plus de estar estresado, expuestos a sustancias tóxicas y plásticos, los intestinos se van inflamando y dañando.
Se genera, poco a poco, una erosión que permite pequeños pasajes entre las células epiteliales por donde pasan toxinas, microbios, virus y partículas grandes de comida sin digerir al torrente sanguíneo. Ahí es cuando nuestro sistema inmune se despierta enviando mensajes de alerta. Los síntomas de este fenómeno son increíblemente comunes y los padecen cada vez más personas en todo el mundo.

Los síntomas más comunes de intestino permeable son:

¿Cuáles pueden ser las causas del intestino permeable?

  1. Alimentación deficiente o de mala calidad. El exceso de azúcar refinado, harinas refinadas, productos industriales o procesados, alimentos con conservantes, colorantes, saborizantes, aceites refinados y/o transgénicos, comida de restaurante (donde se suelen utilizar productos baratos y aceites de mala calidad), comida industrial congelada, contribuyen a que nuestros intestinos se irriten y se genere una inflamación permanente.
  2. El estrés crónico, o pasar por una situación puntual estresante, debilita nuestro sistema inmune y nos expone a un sobrecrecimiento bacteriano. Estar estresado puede llevar a que no podamos hacerle frente a virus, parásitos intestinales o infecciones de hongos.
  3. Las infecciones como la candiasis, los parásitos, Helicobacter Pylori y, en general, el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO: small intestinal bacterial overgrgowth, por sus siglas en inglés) producen una inflamación de los intestinos dando paso a que se genere esta condición.
  4. Productos tóxicos como los productos de limpieza convencionales, el uso de insecticidas u otros agroquímicos en la casa y en jardín. El consumo de pesticidas a través de los alimentos de cultivo convencional, tomar agua corriente de la canilla sin filtrarla, consumir alimentos o bebidas que estén en contacto con plástico (agua embotellada en plástico, por ejemplo), estar en contacto todos los días con plásticos que contienen tóxicos como el BPA (Bisfenol A, en envases, recipientes y latas) o ftalatos (envases, productos de belleza, juguetes, perfumes), medicamentos como antiácidos, antibióticos, esteroides, antiinflamatorios también contribuyen a la inflamación y al intestino permeable.

Tips para sanar y/o evitar el intestino permeable:

  1. Crear un diario de las comidas que consumimos. Podemos incluir todas las comidas del día e ir anotando los síntomas asociados como: cansancio, inflamación, dolor abdominal, dolor de cabeza, erupciones, etc. Un diario de alimentación nos ayuda a identificar en qué momento del día aparecen los síntomas y si empeoran con ciertas comidas o ingredientes. Es una forma efectiva de descubrir si los síntomas mejoran al eliminar por un tiempo ciertos ingredientes.
  2. Eliminar los alimentos más obvios que causan este tipo de problemas durante tres semanas: el gluten, los alimentos industriales, lácteos industriales, harinas refinadas y el azúcar en todas sus formas (reducir el consumo de frutas muy dulces también es importante). Incorporar alimentos saludables como reemplazo: muchas verduras de distintos tipos y colores, incorporar hojas verdes, mijo, trigo sarraceno, quinoa, legumbres (depende de la tolerancia), carnes de pastura, frutos rojos, semillas (lino molido, sésamo molido, semillas de calabaza, semillas de giracol, hemp) y frutos secos (estos últimos con moderación). Dejar pasar unas tres semanas e ir anotando los cambios. Una persona con una condición autoinmune y/o SIBO deberá hacerse más estudios con un médico especializado en sistema digestivo para seguir un protocolo mucho más estricto de alimentación.
  3. Sal sin refinar de buena calidad.
    Los intestinos están tapizados de una mucosa que previene la aparición de reacciones inflamatorias permitiendo una buena digestión y absorción de los nutrientes. La mucosidad se compone de un 95% de agua, 1% de sal y 4% de otras sustancias. Nuestro cuerpo produce aproximadamente un litro diario de esta mucosidad. La sal de mesa común empeora el cuadro de un intestino permeable ya que está refinada y tiene aditivos. Lo ideal es usar sales sin refinar (de roca o de mar) que además aportan micronutrientes.
  4. Utilizar buenos aceites y grasas.
    Dentro de tu diario de alimentación probablemente empieces a encontrar cuáles aceites son más beneficiosos para vos. Sin embargo, por regla general, hay algunos que son muy dañinos para nuestros intestinos por la forma en que están producidos y refinados.
    Los más beneficiosos son:

    • Aceite de oliva orgánico, extra virgen, de primera presión en frío
    • Aceite de sésamo orgánico, sin refinar (mejor si es prensado en frío)
    • Aceite de coco orgánico de primera presión en frío, sin refinar
    • Ghee, o manteca clarificada, de animales de pastura
    • Aceite de lino orgánico, sin refinar (mejor si es prensado en frío)
    • Aceite de cáñamo orgánico, sin refinar (mejor si es prensado en frío)
    • Aceite de Nuez orgánico, sin refinar
    • Manteca de cacao de buena calidad (para uso ocasional)
    Aceites desaconsejados:
    La mayoría de los aceites refinados suelen extraerse con solvente de hexano, luego son sometidos a un proceso de refinamiento para reducir el olor y el color desagradables. Estos procesos crean un producto barato, bueno para cocinar a alta temperatura pero carente de beneficios. Evitar:
    • Aceite de maíz
    • Aceite de soja
    • Aceite de palma
    • Aceite de girasol con moderación, sólo de origen orgánico
    • Aceite de canola
    • Aceite de uva
    • Aceite de algodón
    • Margarinas
    • Mantecas veganas
    • Aceite de aguacate con moderación (en un estudio científico del 2020 se descubrió que el aceite de aguacate vendido en Estados unidos está adulterado.)
  5. Incorporar alimentos fermentados como kimchi, sauerkraut, tempeh, vinagre de ciruela umeboshi, kéfir, kombucha y miso, si se ha descartado SIBO o Helicobacter pylori.
  6. Reducir el estrés. El estrés crónico contribuye a reducir las bacterias benéficas incrementando la permeabilidad intestinal. Actividades como meditar, practicar deportes, ejercicio físico, yoga, shiva nata, artes marciales o tai chi pueden mejorar la condición. En cuanto terapias alternativas me ha funcionado la acupuntura y la homeopatía.
  7. Evitar el tabaco y el alcohol.
Marina Martelli
Creadora de Hábitat. Marina se especializó en periodismo gastronómico y producción de fotos durante 15 años en Buenos Aires, Argentina. Actualemente vive en Houston, Texas. Desde el 2015 es asesora de nutrición holística y se dedica a atender consultas, da clases de cocina energética, charlas sobre alimentación y vida sustentable, clases de yoga y meditación. En su tiempo libre escribe ficción, dibuja, estudia, explora la fotografía y disfruta la vida junto a su pareja y su hijo.