Es un proceso de transformación de la materia viva. Es increíble ver cómo los deshechos de la cocina se convierten en una tierra negra llena de nutrientes listos para ser absorbidos por las plantas y/o la huerta. Se puede hacer a gran escala si nuestro jardín es grande pero también podemos hacerlo a escala pequeña si vivimos en espacios chicos y solo tenemos plantas en macetas.
Publicado 15 de febrero de 2023
Por: Marina Martelli
Todos los seres vivos necesitamos agua y alimento que nos nutra. Las plantas no dejan de ser una excepción y suele ocurrir que, a medida que pasa el tiempo, si la tierra en la que viven queda pobre de nutrientes, envejecen y mueren más rápido que aquellas que viven en suelos ricos en nutrientes. El compost es el mejor alimento que les podemos regalar, al mismo tiempo que nuestro tacho de basura se reduce a un pequeño cesto de unos pocos deshechos diarios. Lo más interesante es que no hace falta hacer mucho. Una vez que le asignamos un lugar al compostero el compost se hace solo con la ayuda del tiempo, microoganismos, gusanos y/o lombrices.
Hacer compost es una oportunidad para experimentar el ciclo de la vida.Foto: archivo personal
Para empezar
El tipo de compostero dependerá de la zona en la que vivamos.
En climas fríos es posible preparar el compost en una pila en un rincón del jardín. Se puede armar una estructura de madera con tres compartimentos; una para la materia fresca, otro que esté en pleno proceso y el tercero con compost ya hecho. Otra forma es simplemente hacer una pila de materia y veremos como en la base se va formando el compost.
Para climas calurosos lo ideal es un compostero cerrado tipo barril. Algunos vienen con un mecanismo de rotación del barril que es muy práctico, además de doble compartimento que también está bueno.
Si la casa es chica y se quiere hacer en un patio o balcón lo ideal es encontrar un compostero pequeño o se puede utilizar tacho de 5 a 10 kilos con algunos agujeritos de 5 mm hechos con un taladro por abajo y los costados.
Además necesitaremos un tacho o compostero chico para ir tirando los deshechos de la cocina del día día, con el tamaño suficientemente como para que cada 3 ó 4 días tiremos los deshechos en el compostero grande. Algunos vienen con un filtro de carbón para evitar malos olores en la cocina.
Abeja explorando un lirio en primaveraFoto: archivo personal
El proceso
Los desechos que se pueden tirar son:
Todos los restos de origen vegetal, cáscaras, semillas, restos de comida vegetariana, restos de café, té y yerba. Saquitos de té (ojo que algunos son sintéticos), cáscara de huevo (es lo único de origen animal que se puede agregar)
Hojas secas, aserrín, ramas y plantas secas, pasto, flores cortadas
Cartón sin dibujos (el cartón del rollo de cocina y del papel higiénico), algunos envases de huevos o envaces que aclaren que se pueden compostar, papel (sin pintura tóxica), carbón vegetal, restos de maderas sin tratar, cenizas, pelo (por ejemplo el pelo que queda en el cepillo luego de peinarnos o de peinar a nuestros animales)
Los microbios, lombrices, hongos y otros organismos se encargan de descomponer los restos de comida y material seco como papel, cartón y cáscara de huevo. Estos organismos son fundamentales para que se pueda producir el compost. Durante este proceso la materia puede llegar a una temperatura de entre 40° y 55°C. Luego de la fase caliente la materia se empieza a enfriar y da lugar a los micro organismos que ayudarán a descomponer los restos y crearán la tierra rica en nutrientes.
Si queremos acelerar el proceso de producción del compost tenemos que agregar la materia cortada en trozos pequeños. Si no hay apuro y el compostero es grande, no hace falta cortar todo en trozos pequeños.
Si uno rota o sacude la pila de compost el proceso se acelera (la primera vez puede tardar de 2 a 6 meses, esto dependerá del clima entre otros factores), si no la movemos por falta de tiempo tardará más pero igual se termina haciendo.
Si notamos que el compost tiene mal olor, o hay muchas moscas de la fruta alrededor, significa que tiene demasiada humedad y podemos solucionarlo agregando más material seco.
Si notamos que el compost está demasiado seco puede ocurrir que el proceso sea más lento. Para solucionarlo podemos gregar un poco de agua o más materia húmeda.
Lo que no debemos agregar al compost:
Restos de origen animal (carnes, huesos, grasa animal, leche y sus derivados), plásticos, productos que contengan tóxicos, heces (a no ser que se tenga ganado alimentado exclusivamente a pasto), telas sintéticas o fibras sintéticas, pintura.
Cómo agregar el compost a la tierra
Hacia el final del invierno y unas semanas antes de plantar, o de que las plantas comiencen a despertar, es una buena instancia para incorporar compost en la tierra. Simplemente agregamos el compost y lo mezclamos con la tierra que ya estaba. Airear la tierra y agregarle los nutrientes del compost hará que las plantas puedan desarrollar mejor sus raíces y su parte aérea.
En el momento de sembrar semillas también puede agregarse compost al suelo y mezclarlo con tierra común.
Cuando vemos plantas frágiles o árboles a los que les cuesta crecer o dar frutos también puede ser una buena solución agrergar compost al suelo para incrementar sus nutirentes.
A los frutales se les puede dar un abono adicional de compost, justo cuando están por dar sus frutos, además de que se puede usar como protector de las raíces frente al calor del verano.
Luego de las floraciones y hacia el final del verano es otro buen momento para incorporar el compost.
Marina Martelli
Creadora de Hábitat. Marina se especializó en periodismo gastronómico y producción de fotos durante 15 años en Buenos Aires, Argentina. Actualemente vive en Houston, Texas. Desde el 2015 es asesora de nutrición holística y se dedica a atender consultas, da clases de cocina energética, charlas sobre alimentación y vida sustentable, clases de yoga y meditación. En su tiempo libre escribe ficción, dibuja, estudia, explora la fotografía y disfruta la vida junto a su pareja y su hijo.