HABITAT
ALIMENTACIÓN Y MEDIO AMBIENTE

Sauerkraut

La fermentación natural es uno de los métodos más antiguos de conservación de los alimentos. La simple combinación de repollo y sal produce un alimento probiótico muy poderoso que nos hace mejorar la digestión y la flora intestinal. La receta es muy sencilla, lo más importante a tener en cuenta es que hay que respetar el peso del repollo y la cantidad de sal.
Foto: archivo personal.

Ingredientes

Preparación

  1. Quitamos las hojas externas del repollo y reservamos un par. Cortamos el repollo en dos y quitamos el tronco grueso del medio. Lo pesamos y calculamos 20gr de sal por cada kilo de repollo.
  2. Con un cuchillo bien afilado cortamos tiras muy finitas de repollo. Las vamos colocando en un bol grande y profundo junto con la sal. Con las manos bien limpias empezamos a masajear el repollo hasta que empiece a echar jugo, todo el proceso dura unos 10’ aproximadamente. Este es un paso fundamental porque el líquido necesita cubrir todo el repollo dentro del frasco. Cuando vemos que el repollo masajeado se redujo a la mitad, mezclamos las especias, y lo vamos pasando a un frasco previamente esterilizado.
  3. Presionamos bien el repollo con las manos o con la ayuda de un mortero. El repollo debe quedar bien apretado y totalmente cubierto de su líquido. Esto es importante para que no se generen hongos. Colocamos la hoja de repollo entera por encima y ponemos algún tipo de peso, puede ser un frasco pequeño (limpio y lleno de agua), una pesa o una piedra. La idea es que el peso ayude a que la hoja de repollo no quede expuesta y empiece a pudrirse. Guardamos el frasco dentro de una alacena. El tiempo de fermentación varía de acuerdo a la temperatura del ambiente. En verano puede estar listo en 2 ó 3 semanas, durante el invierno unas 4 semanas. Debemos controlar casi todos los días que el repollo esté sumergido en su líquido.

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