Los mariscos quedan especialemnte deliciosos con un toque de azafrán. Esta es una receta rápida, de pocos ingredientes, para preparar un plato delicioso y nutritivo.
Foto: archivo personal.
Sin Lácteos • Sin Gluten • Sin Azúcar • Vegana
Ingredientes
4 porciones
450 g de langostinos enteros frescos o congelados, salvajes (si vienen con la cabeza calcular unos 600g)
2 dientes de ajo, picados
1 cdta de hebras de azafrán
1 taza de perejil picado
1 cda de aceite de oliva de primera presión en frío, orgánico
Sal sin refinar y pimienta negra machacada o de molinillo
Preparación
Quitamos las cabezas de los langostinos y las reservamos para un fumet o caldo de pescado. Desde las patas quitamos la carcaza que los recubre, reservamos en un bol. Con un cuchillito especial para desvenar, o con un cuchillo pequeño de pelar fruta, hacemos un corte longitudinal en el lomo de cada langostino y quitamos el intestino (es como una vena finita y larga, muchas veces cargada de deshechos) que podría darnos un sabr amargo en el plato.
Calentamos una sartén de fondo grueso de hierro, o acero inoxidable. Incorporamos el aceite y sin que llegue a humear agregamos los langostinos junto con el ajo y el azafrán. Echamos muy poquita sal ya que los langostinos contienen sal naturalmente. Cocinamos brevemente a fuego moderado hasta que la carne cambia de color, de gris a blanco.
Al final de la cocción agregamos el perejil y la pimienta. Podemos servir con arroz basmati integral (u otro cereal como quinoa, mijo o trigo sarraceno bien cocido) o una pasta sin gluten o de trigo orgánico germinado. Para mejorar la digestión es fundamenal acompañar este plato con espinacas brevemente salteadas o vegetales al vapor o una ensalada fresca de hojas, más 1 cda de algún vegetal de fermentación natural y/o unos gajos de limón amarillo (exprimimos el jugo sobre el marisco).
Tips
Lo ideal es conseguir los langostinos frescos de la pesca del día sobre todo si se tiene la suerte de vivir cerca de la costa. La segunda opción es comprarlos congelados con su caparazón, con o sin cabeza (la cabeza sirve para un buen fumet o caldo de pescado) siempre que sean de origen salvaje y no de piscifactoria. En el caso de no conseguir langostinos salvajes no recomiendo su consumo. Los langostinos de piscifactoria son alimentados con harinas, o piensos, de mala calidad generando una carne de textura harinosa y sabor soso, además de que podríamos estar incorporando sustancias tóxicas a nuestro cuerpo.