El plástico es una opción fácil de fabricar. Los productos son baratos y atractivos para el consumidor. El problema es la cantidad prodicida que, desde que se popularizó en 1950, ha desbordado al planeta y puesto en peligro la salud de todos los habitantes. El plástico es uno de los contaminante más perjudiciales. Está a la misma altura que los agroquímicos y los gases de efecto invernadero. Hace unos pocos años además se descubrió que lo estamos respirando e ingiriendo con cada comida o sorbo que nos llevamos a la boca.
Foto: archivo personal
Publicado 6 de junio de 2019
Por: Marina Martelli
¿Por qué el agua, el aire y la tierra están tan contaminados con restos de microplásticos?
Desde 1950 que los humanos producimos más de 270 millones de toneladas de plásticos cada año. Menos del 9% del plástico producido puede ser reciclado. Cada habitante de Estados Unidos descarta 270 libras por año. Más de siete billones de toneladas de plásticos es ahora basura descartada. Los científicos especializados en el tema estiman que por cada minuto que pasa se tira un camión de deshechos plásticos al oceáno. Con el paso del tiempo el plástico se degrada en pequeñas partículas invisibles. Cuando llueve las gotas de agua contienen microplásticos que terminan contaminando la tierra, los cultivos y los estómagos de los animales incluídos los humanos (se recomienda tener un buen sistema de filtros de agua en la casa). Mucha de la comida que compramos viene envasada en plástico que, inevitablemente, suelta pequeñas partículas que no vemos a simple vista. Ya hay tanto plástico en el medio ambiente que todos los días respiramos cientos de minúsculas fibras de microplástico y nanoplástico. Un estudio reciente de la universidad de Newcastle, en Australia, estima que una persona ingiere unos 5 gramos de plástico por semana que vendría a ser el equivalente a una tarjeta de crédito por semana.
¿Quedan dudas de porqué necesitamos reducir el plástico que usamos a diario?
La organización Ocean Conservancy reporta que 9 de los 10 deshechos plásticos que se encuentran en las playas provienen de alimentos y bebidas consumidas. Las botellas de agua son el segundo deshecho más común encontrado en las playas. El plástico se encuentra en casi todos los packagings, electrónicos, cosméticos, juguetes, utensilios e incontables productos de uso diario. Lo que muchas personas no relacionan es que el problema no es solo que el uso del plástico afecta a nuestro planeta y el ecosistema, también afecta a nuestra salud. El microplástico que inhalamos e ingerimos afecta a las células del sistema respiratorio y bacterias del sistema digestivo. Los aditivos con los que se hacen los plásticos son disruptores endocrinos, esto quiere decir que modifican la regulación de las hormonas, además de que aumentan la posibilidad de que podamos generar tumores y/o cáncer. Pete Myers, Ph.D., profesor de química en Carnegie Mellon University, afirma que del microplástico podemos seguir absorbiendo BPA y ftalatos, dos sustancias cosideradas disruptoras del sistema endócrino y que pueden causar diversos problemas de salud.
Para vivir en el planeta dependemos de una buena salud de los océanos
Los animales marinos comen el plástico. Los químicos que desprenden pasan a su sangre y contaminan su carne que eventualmente termina en nuestros platos. No solo el microplástico es un problema, pedazos visibles de plástico que flotan también son un problema. Más de 1.200 especies de animales se ven afectadas por el plástico a través de la ingestión, atragantamiento, estrangulamiento (por redes de pesca abandonadas) y terminan muriendo. La ingestión de plástico reduce el apetito e inhibe la absorción de nutrientes. Pedazos de plástico pueden obturar los intestinos, perforar el sistema digestivo, causar ulceraciones y abraciones. Además de causar estrés oxidativo en las células, reducir la actividad enzimática, disrupciones endócrinas (y del sistema reproductivo) y necrosis celular. Pájaros, peces, pulpos, tortugas, cangrejos, delfines, tiburones y ballenas son algunos de los animales que se envenenan o teminan sus días atrapados entre tonelades de basura plástica. Nuestro planeta depende de la calidad de los océanos para que el delicado equilibrio del ecosistema se mantenga y podamos respirar el aire que necesitamos. Los oceános no sólo se están volviendo cada vez más ácidos gracias al efecto invernadero, los desechos plásticos aniquilan la fauna y se rompe la cadena alimenticia generando un desbalance en todo el planeta.
Como individuos conscientes podemos tomar la iniciativa y reducir nuestro consumo de plástico pero necesitamos soluciones de gran impacto que regulen la producción de plástico, o el uso excesivo del plástico, proveniente del petróleo por parte de las grandes corporaciones y empresas. Entre el 2015 y el 2050 se espera que la producción de plástico contaminante se incremente cuatro veces más, lo que sería catastrófico para la vida en el planeta en unas pocas décadas.
Gráfico dónde se puede apreciar en qué sectores se destina la mayor de producción de plástico.
El sector de la industria del packaging, en comparación con otros sectores, es onerosamente enorme con 146 millones de toneladas de productos plásticos al año. El cambio, como siempre decimos, tiene que imponerse desde los gobernantes quienes tienen la posibilidad de desalentar la producción de plástico y promover la producción de packaging alternativo dando incentivos a las empresas que se vuelquen al cambio. Por otro lado, nosotros, como consumidores, tenemos una herramienta enorme de persuación ya que podemos elegir qué comprar y qué no. Y afortunadamente cada vez hay más emprendedores que apuestan a un packaging alternativo. Optar por productos que vengan en envaces alternativos al plástico es posible y es una acción inmediata que a partir de hoy podemos implementar en nuestras vidas.
Podemos cambiar algunos hábitos para mitigar el problema.
Eliminar o reducir el plástico de un solo uso y evitar los productos que vienen dentro de envoltorios de plástico. Se llama plástico de un solo uso al plástico que se usa por unos pocos minutos pero que persiste en el planeta por cientos de años hasta que lo terminamos ingiriendo a la fuerza convertido en nanopartículas. Los productos que más cantidad de basura plástica generan son:
El agua embotellada en plástico
Envases de comida para llevar
Envases de comida industrial
Tapas de plástico y envases que se usan para el café en restaurantes de comida rápida, cafeterías y estaciones de servicio
Las pajitas (sorbetes) de plástico
Las bolsas de plástico
Envoltorios y packashing de alimentos, juguetes, ropa, etc.
Evitar los productos que contienen perlas de plástico como ciertas pastas dentífricas, cremas y productos para el pelo. Estas pequeñas perlas terminan en el drenaje y finalmente en los oceános, los animales marinos las terminan consumiendo e intoxicando. Algunos países las prohibieron pero todavía quedan muchos países donde se siguen utilizando y esto tiene graves consecuencias para el ecosistema del planeta.
Reducir el consumo de ropa sintética. Las fibras de microplastico son comunes en toda ropa de tela sintética como el acrílico, poliester y nylon. La ropa sintética puede desprender en un solo ciclo del lavarropas unas 1.900 partículas de microfibras plásticas que terminan en los océanos. Estas fibras son tan minúsculas que pasan a traves de los filtros que se usan para el tratamiento del agua de las ciudades.
Otras acciones que podemos hacer:
Votar, votar a políticos o a partidos políticos que se comprometan a solucionar el problema.
Apoyar a organizaciones medioambientales que intentan pasar leyes para prohibir el plástico de un solo uso.
Alzar nuestra voz, escribir, publicar, compartir entre amigos, educar a nuestros niños con el ejemplo y con el conocimiento sobre el tema.
Creadora de Hábitat. Marina se especializó en periodismo gastronómico y producción de fotos durante 15 años en Buenos Aires, Argentina. Actualemente vive en Houston, Texas. Desde el 2015 es asesora de nutrición holística y se dedica a atender consultas, da clases de cocina energética, charlas sobre alimentación y vida sustentable, clases de yoga y meditación. En su tiempo libre escribe ficción, dibuja, estudia, explora la fotografía y disfruta la vida junto a su pareja y su hijo.